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Ya el grandísimo historiador y viajero Estrabón escribió en el siglo I sobre cómo los pueblos astures bebían una especie de jugo extraído de la manzana que, con toda probabilidad, los hacía más fuertes. Y es que en nuestras tierras la manzana siempre es la gran protagonista, de ahí su nombre: Comarca de la Sidra. La Comarca de la Sidra, en su franja costera, está enmarcada por hermosos acantilados en los que se estrella el mar aCantábrico. Estos se abren esporádicamente para dejar paso a playas y "pedreros" que conforman un rosario marino de inigualable belleza. Hacia el interior seis concejos ocupan un territorio de suaves ondulaciones, de aldeas perdidas y silencios sonoros. Así, Villaviciosa, Colunga, Cabranes, Sariego, Bimenes y Nava poseen praderas, valles frondosos y sobre todo bosques autóctonos salpicados por un sinfín de pequeños ríos en los que, míticamente, las "xanas" lavarían sus cabellos plateados. Corrientes de agua dulce que serpentean por estas sierras cercanas al mar y que riegan las pomaradas antes de fundir sus aguas con las del Cantábrico. De sus aldeas emergen numerosas casas de labranza, quintanas, hórreos, paneras, llagares y molinos; una arquitectura tradicional, impasible al paso del tiempo, que bajo sus formas hoscas y sencillas, logra conservar un esplendor legendario. Así, de esta combinación perfecta de cumbres y arenales surge una tierra fértil, viva, poderosamente infinita. |
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